“Organizando la despedida de soltero”

Despedida de soltero
Si te toca ser el padrino y tienes que organizar la despedida, no desesperes, llama a Musibodas

Mi nombre es Alberto y les voy a contar una experiencia inolvidable que vivimos mis amigos y yo hace unas semanas. Soy un joven empresario acostumbrado a lidiar con todo tipo de situaciones y las personalidades, dentro de nuestro equipo de trabajo, más distintas y variopintas.

Hace seis meses Juan, uno de mis mejores amigos de la infancia, decidió casarse con Ana, el amor de su vida, y tuvo la “feliz idea” de nombrarme su padrino de bodas, lo que por otra parte, al margen del marrón que representa convertirse de sopetón en maestro de ceremonias, me supuso un gran honor y orgullo. Hasta aquí la historia es muy normalita y les sonará familiar a muchos y muchas de ustedes…

Bien. Según se fue aproximando la fecha de la despedida de soltero de Juan, me empecé a angustiar un poco. Se me echaba encima la fecha acordada para el evento en cuestión y aún no había empezado a organizar nada, culpemos a la desidia o a la falta de tiempo.

Cuando faltaban dos semanas paré en seco mi actividad frenética, me cuadré frente al la espejo y me pregunté: “¿Qué elementos son necesarios para organizar correctamente la despedida de soltero de tu mejor amigo?”. Me vino la inspiración: “A ver tronco, la información es poder, así que lo primero que necesitas es una lista de las personas que sabes que Juan quiere que vayan a la despedida, independientemente que después no coincida con la lista de los que van a la boda, que ya sabemos que una cosa no implica necesariamente la otra. ¡Cuidadín!, también tengo que apuntar a las personas que Juan, por hache o por be, NO quiere que vayan a su despedida (tales como su padre, suegro, examigos, etc.). Vale, ya los tengo todos filtrados y anotados, ¿y ahora qué? Pues ahora a conseguir los números de teléfono de cada uno de ellos y llamarlos sistemáticamente para confirmar la fecha y hora. Vamos allá…”.

Me llevó medio día compilar todos los números y otro medio llamarlos a todos para configurar la lista de “despedidores” definitiva. No hubo descartes. Se apuntaron todos los amigos sin excepción dado que Juan es una de las personas más queridas dentro de nuestro grupo de amigos. Además, el hecho de que hiciéramos cuadrar un puente ese fin de semana también fue de gran ayuda.

Ahora que tenía el número de implicados, nos quedaba la segunda fase, “¿qué hacemos y cuánto nos va a costar”. Aquí es donde realmente comenzaba mi marrón como organizador.

Sin casi tiempo que perder, lo más sensato era ponerme a buscar en Internet empresas que ofrecieran este tipo de servicios de organización de despedidas y que ellos se encargaran de hacerme un planteamiento y presupuesto para luego cuadrarlo con toda la tropa. Hice una lista de webs con sus correspondientes números y me preparé para llamar.

Estoy convencido que lo que les voy a contar ahora les va a sonar a muchos.

Yo, que estoy acostumbrado a lidiar con situaciones profesionales complejas todos los días y a tratar con todo tipo de personas, estaba cortadísimo ante la idea de contratar una despedida de soltero y todo lo que ello conlleva…

“Tranquilo Alberto, esto es de lo más normal y natural del mundo…”, me dije para relajarme. Me armé de valor, agarré la lista de webs de empresas de ocio que había confeccionado previamente y tras varios intentos en números donde, no contestaban, saltaban contestadores o mi interlocutor no me inspiraba demasiada confianza, di con la voz de una mujer encantadora que me causó la mejor de las impresiones: “Musibodas, le atiende Teresa, ¿en que te puedo ayudar?”

A partir de esa frase, todo fue coser y cantar. Le explique donde estábamos, donde preferiríamos hacer la despedida (somos de Barcelona y queríamos irnos a Lloret de Mar, donde no nos conociera “casi nadie”), cuántos éramos y más o menos de cuánto presupuesto contábamos. Tras una breve charla informativa colgué y quedé a la espera del presupuesto. Nunca vi tanta eficiencia y una calidad de servicio igual en mi vida.

A los cinco minutos, literalmente, nos llegó un email de esta empresa con la propuesta pormenorizada con fotos de las strippers disponibles para el show nocturno, los restaurantes temáticos donde podíamos cenar, gymkhanas (humor amarillo), y un largo etcétera de servicios fantásticos, además del presupuesto igualmente detallado. ¡Alucinante! Pensé en llamar a otras empresas pero desistí: “Si esta gente es tan eficiente con la organización del evento como lo es atendiendo a sus clientes en primera instancia, ¿para qué voy a complicarme la vida y además correr el riesgo de elegir erróneamente y que las cosas después salgan mal? Creo que la primera impresión es la que cuenta.”

Efectivamente amigos, no me equivoqué. Llamé a todos y cada uno de los muchachos para comunicarles el itinerario que yo, como el maestro de ceremonias había confeccionado con la ayuda de Musibodas y todos confirmaron que el plan les parecía genial. Este es el extracto, más o menos, de la llamada que les hice explicándoles los detalles de la jornada/despedida de soltero:

“…Chicos el plan es el siguiente: 08.30 horas recogida en microbús de toda la pandilla en el meeting point y reparto de camisetas identificativas de que estamos de despedida de soltero; traslado y brunch en un hotel de Lloret del Mar a las 11.30 de la mañana; recogida y traslado a un campo de paintball a las 13.00 horas; recogida y traslado a un SPA en Lloret de Mar para relajarnos tras la batalla; a las 20.00 horas recogida para trasladarnos al restaurante temático donde tras la cena una bella afrodita deleitará al grupo y al novio con un striptease de lo más sensual; habrá barra libre hasta las 00.00 horas cuando el microbús nos llevará a una zona de ocio donde acabaremos la noche; recogida del microbús a las 06.00 horas y regreso al meeting point de Barcelona… ¿Qué les parece?”

Ni decir tiene cómo acabamos todos ese día/noche. Juan encima de una columna bailando de una discoteca estilo “Matrix”, que no se nos mató de milagro. La mitad de la pandilla y yo, tirados en la zona lounge de la discoteca sin poder articular palabra. A punto estuvimos de abandonar a Juan a su suerte cuando a las 06.00 vino a buscarnos el microbús y no se quería volver con nosotros. Al final lo convencimos. Cuando regresamos a Barcelona, el bullicio, griterío y cánticos de la ida se habían tornado en silencio y algunos ronquidos esporádicos. Miré hacia atrás y los vi a todos agotados durmiendo a pierna suelta y me sentí satisfecho de haber contribuido a un día inolvidable, un día que no hubiera sido posible sin una buena organización, ni la inestimable ayuda y profesionalidad de una empresa llamada Musibodas. Gracias chicos por todo, sois geniales.

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